¿Qué hace un técnico en refrigeración?

Hoy en día, las vocaciones técnicas han ganado popularidad en todo el mundo, llamando la atención de muchas personas en el campo de la refrigeración y aire acondicionado, debido a la gran demanda de empleados en este oficio y a los salarios que ofrecen. 

Existen diversas empresas que se dedican al mantenimiento, la reparación y la instalación de equipos de refrigeración. Asimismo, estas empresas ofrecen diferentes artículos y prestan servicio al cliente tanto durante como después de la venta.

Por lo tanto, para ofrecer el mejor servicio al cliente, los técnicos en refrigeración deben tener conocimientos tanto teóricos como prácticos en este campo.


Tanto la refrigeración como el aire acondicionado forman parte de la Ingeniería de la Refrigeración, una disciplina de la ingeniería que forma a expertos y técnicos en los métodos, el funcionamiento y el diseño de sistemas de refrigeración para una gran variedad de empresas.

La carrera técnica de refrigeración y climatización, por otra parte, es una de las más demandadas, debido a su importancia en los sectores manufacturero y comercial. Por ello, trabajar para una empresa o por cuenta propia es una fantástica alternativa para ejercer este puesto de trabajo.

Funciones

  • El técnico puede realizar trabajos de instalación, así como asegurar el buen funcionamiento, el mantenimiento y la operación de diversos sistemas de refrigeración.
  • Trabajan principalmente para laboratorios, empresas comerciales o públicas que necesitan conservar alimentos y en otros lugares de este tipo.
  • Asimismo, se trata de un puesto muy importante que requiere una amplia gama de habilidades y conocimientos.

Habilidades de un buen técnico

Los técnicos deben recibir una formación que les enseñe las ideas y principios fundamentales de la refrigeración, así como las herramientas que deben utilizar y las peculiaridades de cada equipo. En consecuencia, un técnico debe poseer las siguientes habilidades:

  • Encontrar un problema y solucionarlo.
  • Adaptar los componentes según sea necesario.
  • Instalar las piezas una por una.
  • Realizar el mantenimiento preventivo de las unidades.

¿Qué es la refrigeración?

Tanto la refrigeración como el aire acondicionado funcionan con base en el mismo principio: un fluido, generalmente agua o aire, se enfría mediante la evaporación de un refrigerante. Ambos sistemas se basan en el circuito de refrigerante, que incluye el compresor, el evaporador, el condensador y el dispositivo de expansión. Sin embargo, existen importantes variaciones entre los sistemas de refrigeración y los de aire acondicionado, como los componentes, los procesos de diseño, las estructuras comerciales o industriales en las que se instalan y su funcionamiento, lo que explica la presencia de dos sectores de mercado distintos.


El término "refrigeración" se refiere al proceso de reducción de la temperatura de los fluidos o cuerpos en general. Está diseñado específicamente para el almacenamiento temporal de productos perecederos a temperaturas de hasta -60°C.

La refrigeración es uno de los usos más esenciales en el sector alimentario, ya que inhibe el desarrollo bacteriano, protege las cualidades organolépticas y prolonga su vida útil.

A continuación, se indican las unidades de refrigeración comerciales e industriales más comunes para la conservación de alimentos:

  • Vitrinas refrigeradas para pastelerías, bares, heladerías y otros establecimientos;
  • Cámaras frigoríficas; 
  • Vitrinas para supermercados; 
  • Refrigeradores, incluidas las cámaras de maduración y fermentación, utilizados en cocinas industriales;
  • Refrigeradores utilizados para almacenar productos farmacéuticos;
  • Abatidores.

Estos difieren principalmente en su apariencia, dependiendo de si el producto debe ser visible para los clientes, así como en varios aspectos fundamentales, como el cumplimiento de las normas y la potencia de refrigeración requerida; esta última puede incluir los enfriadores rápidos, que requieren altas capacidades de refrigeración durante periodos de tiempo muy cortos.

Los quesos, las bebidas, los embutidos y los artículos delicatessen requieren una conservación a temperaturas superiores a 0°C.

La carne, el pescado, las frutas, las verduras y los productos lácteos frescos se conservan a una temperatura aproximada de 0°C.

Los helados y otros artículos congelados se conservan mediante mecanismos de extensión de su vida útil a temperaturas de hasta -25°C.